Un Corazón del Tamaño del Puño

Extraco de Marry A Mennonite Boy and Make Pie
Workplay Publishing, 2018
pp. 174-175

 

Yo sabía que las cartas iban a llegar, pero no estaba preparada para lo que sucedió cuando encontré la primera en mi buzón en el campus universitario. Sentí calor, luego frío, luego náuseas, y tenía que ir a algún lugar para leerla, algún lugar que no fuera mi casa. Nadie debía mirarme.

Al otro lado de la universidad, al otro lado de las vías del ferrocarril que corren detrás del teatro, hay un árbol que yo a veces subía. Es un pino viejo desaliñado con ramas desnudas cerca del tronco, un escondite que descubrí la primavera pasada antes de conocer a Tom, cuando el muchacho del que yo estaba enamoradísima comenzó a salir con alguien que no era yo.

Me fui en la bicicleta hasta aquel árbol con la carta en el bolsillo, y subí al asiento donde lloré esa otra angustia.

No llorar, me dije. Pase lo que pase, no llorar.

Yo no quería ir a casa con los ojos rojos y mocos en la camisa.

No llorar.

El problema no eran mis compañeras de casa. Me estaba escondiendo de mi novio Tom. Obviamente en la casa donde vivía con las chicas, podrías llorar si querías sin deberle una explicación a nadie. Pero Tom me pediría una explicación. Uno que no tenía. Cuando Tom me decía que me amaba, se lo decía también yo. Y lo decía en serio. Era la verdad.

 

No lloré.

Leí la carta, y leí la carta, y leí la carta. Me la apreté a la cara. La presioné contra mis brazos, contra mi mejilla, contra mi corazón. Lo único que yo podía hacer era concentrarme en respirar. Lo único que pidió él que me había escrito la carta era de volver, pero no podía moverme del árbol.

 

¿Puedes amar a dos personas? Si amas a dos personas, ¿uno es falso y el otro es verdadero? ¿Cuál es cuál? ¿O son ambas mentiras?

¿Puedes fracturarte en mil pedazos por dentro sin que nadie lo nota por fuera? ¿Puedes morir y seguir vivo? ¿Puedes vivir sin entender nada?

¿Qué me está pasando? ¿Por qué no puedo dejarlo ir? ¿Por qué importa más que el aire? ¿Cómo viviré mi vida?

¿Es posible volver estar entero después de que estés completamente roto? ¿Cómo puede caber tanto dolor dentro de un corazón del tamaño del puño?

 

Era como el día en Los Ríos cuando, después de bañarme, tomé mi toalla y  un escorpión allí escondido me picó en el dedo meñique. Me quedé estupefacta mirando la mano, mientras un dolor cegador surgió a través de mi dedo meñique y explotó en toda la habitación. El dolor era tan grande que cargó el aire alrededor de mi cuerpo con electricidad y sacudió las paredes de concreto. Pero todo el tiempo, mi dedo meñique se veía exactamente igual.

 

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